HISTORIA DEL TRONO

Trono del osculo a lo largo de la historia

Anterior a 1929

El trono era muy sencillo y consistía en una simple peana donde iban colocadas las imágenes, y a los lados, ocho candelabros, cuatro en los extremos con nueve tulipas cada uno, y otros cuatro en el centro de los costados, con siete. El cartelaje iba adornado con hojas doradas y prismas colgantes de cristal. La iluminación era por velas

Aún cuando el arreglo floral del trono antiguamente se hacia a base de mirtos, azahar y baladre, traído todo del huerto del Convento de San Ginés, sin embargo en el siglo XIX predominaba ya el arreglo a base de flor de diversos tipos.

Iba colocado en la parte trasera del trono un pino, del que colgaban frutas, aunque en algún año el pino fue sustituido por otros árboles, como por ejemplo sucedió en 1879, en que el principal adorno del paso lo formaban un olivo, un naranjo y un granado.

El trono era portado a hombros de portapasos, a los que se daban las oportunas órdenes de alto y arranque mediante los denominados llamadores de picaporte, que eran “de muy mal gusto y peor efecto”. Precisamente el ósculo fue de los últimos pasos en suprimir tal sistema y sustituirlo por el timbre, primero mecánico y posteriormente eléctrico, sistema que aún hoy perdura en tronos llevados a hombros.

Debió ser a fines de siglo reformada la iluminación del trono el “ósculo aparecía alumbrado por noventa y seis luces, repartidas en doce grupos de bombas blancas dispuestas con gran arte”, luces que indudablemente seguirían siendo de cera. Sin embargo ya en esos años había comenzado a aparecer la luz eléctrica en los tronos, no total o exclusivamente, sino conjuntamente con la de cera, siendo de interés constatar que la luz eléctrica sólo se encendía en determinados puntos.

Pues bien, nos consta que en 1915 el Ósculo llevaba ya incorporada la luz eléctrica, pues la iluminación del trono ese año estaba conseguida por más de doscientas luces “de ambos sistemas”, de cera y eléctricas, que formaban un conjunto agradable y serio”.

Desde 1929 hasta 1966

La Cofradía había encargado al granadino Luis de Vicente la construcción de un nuevo trono para el Ósculo. El Sr. Vicente puso manos a la obra, que desgraciadamente no pudo ver terminada, pues falleció en Granada a principios de 1929, dando los últimos toques su hijo.

Vino a Cartagena el 14 de Marzo de este año a hacer entrega del trono, que llegó al día siguiente, el 15. Rápidamente comenzó el montaje, terminándose de armar el 20 de Marzo, exponiéndose en la capilla california, en Santa María. Se observó lo grande que era el trono, sensación motivada en parte por el pequeño tamaño de las imágenes de Salzillo. Los cofrades apreciaron inmediatamente que habría problemas para poder pasar el trono por la Calle San Miguel, por lo que urgentemente solicitaron permiso al Obispado para poder abrir una nueva puerta por la calle del Aire. El Sr. Obispo dio su consentimiento, con la advertencia de que en el futuro hicieran tronos para las puertas y no puertas para los tronos. Esta puerta de la calle del Aire fue costeada por la Cofradía, y aquella Semana Santa de 1929 fue un simple boquete en la pared, que a la recogida de las procesiones era tapado con unas lonas.

El trono importó 35000 pesetas y resaltaban sus tallas redondeadas de estilo barroco, artísticamente dispuestas y todas ellas doradas, así como a las cartelas, cuatro en total, situadas en los extremos, con una adecuada disposición de las bombas o tulipas, asemejando un cono. Toda la luz del trono era eléctrica, destacando estos primeros años el paso por sus “luces amarillas y rojas, discretamente escondidas éstas entre las volutas de la talla dorada de la base del trono”, disposición que, por cierto es la misma que lleva hoy, y desde hace ya bastantes años, el ósculo.

El trono fue así siempre con la única salvedad de que a principios de los cincuenta dejó de ser llevado por portapasos, al ponerle ruedas.

Del 1966 al 1973

En 1965 la Agrupación decidió reformar el trono. Se encargó al tallista D. Rafael Terón Navarro que elaborara un friso tallado para la primera planta del trono, en cuyas esquinas irían hojas igualmente talladas, así como un faldón también tallado, convenientemente forrado en su parte interior, y con las escuadras de hierro y cerrojos necesarios para que pudiera ser desmontado. Como quiera que el dorado e instalación era por cuenta de la Agrupación, hubo que contratar el dorado del friso, molduras y faldeta con Dña. Ángeles Pujante Pagán, de Murcia, y asimismo se encargó al orfebre Segura Valls la realización de siete placas, con escenas de la pasión, a gran relieve, cinceladas y repujadas, en metal plateado oxidado para su colocación en el trono. Todo ello importó 212500 pesetas, y el trono recorrió por primera vez las calles cartageneras con este arreglo en 1966, reforma que no gustó por lo que fue desde entonces idea de los hermanos de la Agrupación acometer una más importante modificación, que se llevó a cabo pocos años más tarde.


A partir de 1974

En 1972 la Directiva de la Agrupación encargó al tallista cartagenero D. Rafael Eleuterio el ensanchamiento del trono, debido a que prácticamente no había sitio encima del mismo para colocar las cinco imágenes, una de ellas recostada, inconveniente que ya se había puesto de manifiesto desde que salieron por primera vez las imágenes de Benlliure, que eran mucho mas grandes que las de Salzillo. Por ello la reforma que comentamos consistió en realidad en hacer más grande el trono, para lo que literalmente se partió en cruz, alargándolo y ensanchándolo. Lógicamente tuvo el artista que realizar nuevas tallas , que copió de las que llevaba el trono, así como suprimir en su totalidad el anterior arreglo, y el resultado fue en realidad magnífico, siendo el conjunto majestuoso y de gran e innegable valor artístico. Sinceramente creemos que es este trono uno de los mejores de los que posee la Cofradía, a la que sin embargo sigue dando problemas, por su volumen, durante su recorrido por determinadas calles, y a la entrada y salida de la iglesia, lo que por otro lado continúa la tradición iniciada el mismo año de su primera salida, anécdota que ya conocemos. La reforma fue presupuestada en 600000 pesetas, pero al final esta cantidad se elevó a 785000 pesetas, debiendo significarse que se pagó exclusivamente con el importe de la venta de lotería, y que el trono salió a la calle con este arreglo en 1974.


Fuente: El Beso de Judas en la Semana Santa de Cartagena. (2ª edición)
Autor Rafael Ruiz Manteca.

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