HACHOTE DEL ÓSCULO

Hachote del Ósculo

Casa Monterde (Cartagena)

1962. Magna Procesión del Prendimiento. Miércoles Santo

Plata, bronce fundido y acero. Altura: 162 cm.


El hachote que ahora luce nuestra Semana Santa es la evolución de los antiguos hachotes que por medio de cables recibían la electricidad, obligando a los penitentes a guardar un orden. Éste se catalogó como una característica definitoria de los desfiles cartageneros junto con la luz y la flor.

Aún cuando los hachotes pudieron desprenderse de este cable y abastecerse por sí mismos, el orden y la disciplina se mantuvieron dentro de la fila de penitentes. Este rasgo fue impulsado también por la tradición militar que Cartagena aún mantiene.

Ligada a la evolución del hachote, la luz también ha sufrido una transformación. Tras la Guerra Civil se comenzó a usar hachotes estilizados que mediante bombillas a la vista iluminaban al penitente creando una iluminación directa sobre su vestuario. Estos hachotes comenzaron a transformarse en auténticas obras de arte y no sólo en elementos de iluminación y apoyo para los penitentes. Cargados de simbolismo e iconografía, la luz comenzó a difuminarse a favor de hachotes que con forma de capilla, superponían cada vez más el valor estético al funcional.

Realizado a principios de los años sesenta, en playa y bronce fundido, tiene como motivo principal tres leones alados dispuestos simétricamente y separados entre si por medio de hojas. Las alas sirven de apoyo a una bombilla que se alza en forma de vela. Tras los leones, tres pequeñas bombillas de color rojo, matizan la iluminación superior proporcionando sensación de calidez. La caña del hachote es de acero totalmente lisa, desarrollándose a la altura de la mano un repujado con motivos vegetales para adornar un pequeño tramo de cuero que sirve de sujeción al penitente.

La belleza y monumentalidad de este hachote reside en la sencillez decorativa y la estilización que se acentúa por su reducido volumen. Se mantiene en la línea más austera y sencilla. Con un peso aproximado de cuatro kilos, su autonomía se debe a un chaleco de pilas que porta cada penitente.


Fuente: Los Californios
Editado por la Cofradia California
Autora del texto: Dolores Agüera Olivo.

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